Aprovechando que había concentración de parapente, nos fuímos a volar a A Rua. No había mucha gente por tratarse del mes de Agosto, pero lo suficiente para pasarlo pipa.
Salí a volar sobre las 16:00. A pesar de hacer bastante calor, no había térmicas muy potentes, pero si que se desarrolló una termoladera que duró toda la tarde, y se fue suavizando poco a poco.
El vuelo me gusto mucho, a excepción de que para aterrizar al otro lado del río Sil, hay que sobrevolar un tendido de alta tensión que acojona un poco, así que hay que asegurar el paso con mucha altura. Dependiendo del viento, el aterrizaje es bastante técnico, porque es una campa alargada rodeada de viñas.